El 9 de julio de 1913 se consagra la campana de la iglesia de Santa María, denominada “Virgen de Altamira”, siendo testigos de dicha consagración El párroco Don Aureliano de Miguel, y los feligreses Cipriano Dulanto y Don Ignacio Encio.

Con el tiempo se rompe y en 1974 se decide hacer una reparación (mas bien hacer una nueva y ya de paso las otras tres ya que solo funciona una correctamente) y ya aprovechar para ponerles volteo eléctrico, con un presupuesto de unas 100.000 pesetas. Se realiza el molde en los talleres de Don Ángel Perea.

Para sufragar el coste de esta campana se hace una campaña por parte del Párroco de dicha iglesia Don José Alonso González de captación de fondos muy curiosa, denominada “Operación Campana” y recogen donativos a 200 pesetas el kg y la campana pesa 450 kg por lo cual  en su modelado se han dejado 450 huecos para poner el nombre de los donantes (esto pone en el periódico, pero no tengo confirmación de si fue así, en las fotos no se aprecia). Fue tal el apoyo que en la primera semana se superaron las 20.000 pesetas.

Se compran unos “cupones verdes” uno por cada kilogramo a 200 pesetas y donde se pone el nombre del o los donantes el cual se pega en un mural situado en el pórtico de la iglesia, hasta llenar los 250 huecos necesarios para su financiación.

A esta iniciativa no solo se unen los parroquianos de la iglesia de Santa María, sino que es tal su repercusión que participan feligreses de toda la ciudad.

La “venta” de cupones se completa el día 10 de septiembre de 1974, con lo cual ya esta el dinero para poder pagar la nueva campana en honor a la Virgen de Altamira.

Para la electrificación de las 4 campanas se necesitan 100.000 pesetas, para lo cual se abre otra campaña de captación de donativos en agosto de 1974 y acabando en diciembre del mismo año.

 

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