En septiembre de 1921, el ayuntamiento de Miranda de Ebro prohíbe, mediante un bando municipal que en establecimientos públicos y en la calle se puedan emitir blasfemias, palabras impúdicas, soeces o inmorales.

Para ello se perseguirá a cualquier persona de cualquier sexo, edad o condición que utilice dicho lenguaje, denunciando y llevando hasta el juez, con penas de arresto de 1 a 10 días y multas de 5 hasta 50 pesetas.

Esta determinación se toma por que este lenguaje esta muy extendido en la ciudad y hay que salvaguardar el buen nombre de ella.

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