DOCU_GRUPOLa verdad no encuentro mucha información sobre las Tenerías, la verdad que el interés me vino al descubrir, el yacimiento arqueológico de la calle Tenerías, donde se iba a construir el museo de la ciudad.

Cada piedra que se mueve en el Casco Viejo de Miranda de Ebro puede dar paso a un hallazgo que permita conocer un poco más cómo era la ciudad en tiempos pretéritos.

La demolición de las casas de esta calle, ha sacado a la luz los restos de unas tenerías (talleres donde se curtían y trabajaban las pieles) en muy buen estado de conservación cuya existencia se desconocía hasta el momento, si bien el hecho de que la calle lleve el mismo nombre parecía apuntar esa posibilidad.

En un principio apareció una fuente, lo que dio pie a pensar que se podía tratar de un principio de hallazgo de algo mayor. Las catas realizadas sobre el terreno han dejado ver lo que el informe técnico denomina «instalaciones fabriles para el tratamiento del cuero». Se han catalogado, entre otras construcciones, «cubetas de planta circular, piletas rectangulares y muros de sillería

Se trata de elementos poco comunes de los que apenas se conservan restos. Hay muy pocos casos. De momento, el Ayuntamiento de Miranda de Ebro ha tenido conocimiento de alguno en Ávila, Toledo y Granada, aunque aún tienen pendiente su recuperación. Lo que es seguro es que, en la provincia de Burgos no hay ningún área arqueológica de tenerías que se haya puesto en valor.

El hallazgo ha despertado la curiosidad de los responsables de Patrimonio de la Junta de Castilla y León.

De momento, las catas realizadas se van a cubrir con una lámina geotextil, arena y tierra. Y es que hay muchos más restos y mucho mejor conservados de lo que se pudo imaginar antes de empezar a remover el terreno y, además, tampoco se puede descartar que puedan aparecer nuevos restos según se vaya avanzando en los trabajos previstos para la zona.

Por ahora se ha concretado la existencia de una fuente y un pilón integrados en una estancia de 26,50 metros cuadrados, además de «un conjunto de tenerías configuradas por piletas, cubetas, estancias, suelos enlosados, canalizaciones… características propias de los talleres destinados al curtido de pieles». Patrimonio destaca la «amplia extensión» del conjunto y el «buen estado de conservación», explicando que estas instalaciones de curtido de pieles estuvieron activas desde el siglo XV y hasta 1892, cuando se cierra la última.

Además, a falta de conocer el alcance real de los restos, ya existe documentación histórica que avala la importancia que tuvieron en su día las tenerías que se encontraban en el casco antiguo de la ciudad. Se sabe que estuvieron activas desde el siglo XV  hasta 1892, cuando se cerró la última.

Las Tenerías

Tenerías es el nombre por el que han sido conocidas, desde época medieval, las instalaciones industriales dedicadas al curtido de las pieles. Las que funcionaron en Castilla durante los siglos XV y XVI fueron locales muy simples, generalmente compuestos de un espacio abierto y varias dependencias, cuya única exigencia imprescindible fue la de situarse en las proximidades de algún curso de agua debido al abundante uso que de esta materia se hacía durante el proceso de curtición. Muchas tenerías estuvieron instaladas en las inmediaciones de alguna fuente o manantial, a fin de aprovechar el agua limpia procedente de estos.

Otras muchas se solían situar en la ribera de los ríos, no tanto para proveerse de agua, ya que los ríos, no solían presentar en esa época las condiciones de limpieza necesarias para una correcta preparación de las mezclas, sino que se usaba principalmente para el remojo de las pieles y el vertido de las sustancias residuales al río; por eso no es extraño encontrar en las ciudades de la Baja Edad Media, que las tenerías se encuentran emplazadas en algún sector marginal de la ciudad y junto a los cauces de agua. De hecho, la ubicación ideal de una tenería debía contar con ambos recursos de agua, la limpia procedente de una fuente o acequia con la que preparar las mezclas curtientes, y la menos limpia de un curso de agua, donde lavar las pieles y arrojar las aguas residuales.Tenerias

Las tenerías, de origen medieval hasta la expulsión de los judíos de España en el siglo XV, estaban regentadas por éstos. Mantuvieron su actividad durante tres siglos, hasta mediados o finales del siglo XVII, coincidiendo con una etapa de crisis económica en España que afectó a la producción industrial. Parece ser que en nuestra ciudad alguna quedo a pesar de esa crisis y desaparecieron definitivamente casi acabado el siglo XIX.

Las Tenerías en Miranda de Ebro

Sin lugar a dudas, las actividades relacionadas con los cueros eran uno de los pilares económicos, de los trabajos artesanales de la Miranda preindustrial. Los curtidos y la zapatería constituían las actividades más destacadas e importantes dentro del artesanado mirandés.

El número de tenerías dentro de nuestro casco urbano fue siempre relativamente abundante.

Sabemos que en el año 1752 según el Catastro de Ensenada, seis eran las tenerías que funcionaban curtiendo pieles. Estas se redujeron a tres, aunque trabajando intensamente, en el año 1793 tal como señala Eugenio Larruga: “En Miranda de Ebro hay tres tenerías. Acostumbran a trabajar anualmente 500 suelas, 100 baquetas, 50 becerros, 600 cordobanes y 10500 badanas”.

Los curtidores mirandeses, como otros del Valle del Ebro y de la provincia de Burgos, conocieron un buen siglo XVIII, no solamente por la demanda provocada por el aumento de población, sino por la demanda de otras regiones.DOCU_GRUPO

Todavía a mediados del siglo XIX esta actividad de los curtidores se mantenía en auge en la ciudad. En el año 1854 constataba el funcionamiento de cinco tenerías o fábricas de curtidos. Fábricas que sostenían un total de 13 noques o pozos para curtir pieles, 17 pozos para colorear los mismos y tres molinos para triturar las cortezas y raíces sacadas de los robles y encinas de los alrededores. Producto, este último, básico en las operaciones esenciales del curtimiento.

Con la llegada del ferrocarril y como consecuencia de la facilidad de llegar producto de otras partes de la península, la industria del cuero entra en declive.

Así, sabemos que en el año 1892 sólo funcionaba ya una fábrica de curtidos con un único molino para triturar corteza.

Fuentes: Correo, Diario de Burgos, Miranda de Ebro historia del ayuntamiento.

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