portadaLa casa solariega fue construida el año 1580 o 1600 por la familia Gil Delgado, en un principio conocida por Casa Solariega del Mayorazgo de los Gil Delgado que más tarde ostentarían el título de Condes de Berberana. La casa solariega de Berberana se le dio este nombre,  por la unión de las familias Rivaguda, titular del mayorazgo de Miranda de Ebro, y Gil-Delgado, titular del señorío de Berberana, que en 1789 pasaría a condado, por concesión de Carlos IV, con motivo de la jura como Príncipe de Asturias de su hijo Fernando.

Situada en el nº 5 de la actual Plaza de España

Se la conoce también como Casa de las Cadenas debido a las cadenas de hierro que penden sobre su acceso, concedidas por el rey Fernando VII en 1828 tras alojarse en el edificio  con su esposa María Josefa Amalia de Sajonia en su viaje desde Cataluña a Madrid.

El Catastro del Marqués de la Ensenada, en el año 1752, la describe así: alto 14 varas, ancho 31, y largo y fondo 32. La planta baja estaba destinada a portal, caballerizas, despensas y trojes para la fabricación de vino.[

En 1660 descansó en ella la infanta María Teresa, que viajaba a la isla de los Faisanes a encontrarse con Luis XIV con quien posteriormente contraería matrimonio.

Sirvió, en el año 1795, de refugio a los frailes franciscanos, al haberse convertido su convento en hospital militar, en medio de la guerra con la Convención francesa.

Se cuenta que la casa acogió a José Bonaparte, e incluso al propio Napoleón Bonaparte en 1812.

El 16 de agosto de 1837, durante la guerra carlista, fue asesinado en su interior el General en jefe del ejército liberal Rafael de Ceballos-Escalera por soldados amotinados. En 2010 se prevé abrir un hotel de cuatro estrellas en su interior.

La casa presenta planta en L con un cuerpo principal cuya fachada da a la Plaza España y un ala que se abre sobre el jardín con fachada a la calle de la Independencia.
La fachada principal está construida al estilo de los palacios renacentistas italianos, con un piso a ras de la calzada en el que se abren dos ventanas de las dependencias auxiliares y dos portones enmarcados por sendos arcos conopiales. En el primer piso de la vivienda se abren dos ventanas con arcos igualmente conopiales. El piso superior está recubierto de sillares almohadillados regulares y tiene un balcón corrido de rejería barroca a lo largo de toda la fachada. En él se abren tres vanos que corresponden a los balcones de las piezas principales de la casa y cuya linealidad contrasta con los arcos del piso inferior. El alero del tejado incorpora canecillos de madera labrada. Pero, con todo, el elemento que destaca en la fachada son las cadenas que dan nombre a la casa. En los escudos que se pueden ver junto a las cadenas no se puede reconocer ninguna representación heráldica debido a que en tiempos de Fernando VII, uno de los propietarios de la casa, liberal convencido, consideró que no era apropiado que en su casa figuraran estos símbolos nobiliarios, por lo que hizo picarlos.

La fachada de la calle de la Independencia consta de tres cuerpos; dos cuerpos inferiores en piedra de mampostería y sillares en las esquinas y ventanas, y uno superior en ladrillo rústico en el que sobresale un mirador semioctogonal con estupendas vistas sobre el río Ebro y el puente de de Carlos III. El jardín se cierra a la calle por un cuidado muro de mampostería en el que se abre un portón cuyo vano está asimismo enmarcado por sillares.Al igual que otros edificios de su categoría y época, además de las dependencias destinadas a vivienda, la casa dispone de espacios que se destinaban a dependencias auxiliares, caballerizas, guadarnés, panera e incluso cuenta con un pequeño calabozo.

La planta baja estaba destinada en su momento a las caballerías y las dos superiores a la vivienda.

Sobre el amplio jardín se abren los balcones de la mayor parte de las habitaciones, además de ventanas de las casas de los números 1, 3 y 5 de la calle San Llorente, actualmente desalojadas y que conforman la totalidad de la propiedad, cuya superficie real asciende más de 2000 m2..

Al interior de la casa se accede a través de un amplio portalón en el que destaca una escalinata de piedra de estilo renacentista con doble arco carpanel.

A lo largo de los años la zona habitable ha experimentado las lógicas transformaciones exigidas por su uso como vivienda, si bien conserva elementos estructurales originales o de los que los diferentes propietarios fueron añadiendo, enriqueciéndola, como puertas, chimeneas, techos de viga vista, etc.

La adaptación a las necesidades del uso de la casa se tradujo en un momento dado en su división en dos viviendas independientes, ocupando básicamente cada una de ellas una de las plantas principales del edificio y en la compartimentación de lo que fue el gran salón de baile de la planta superior.

La última gran reforma data de hace unos treinta años y su finalidad fue dotar a la casa de las infraestructuras necesarias para proporcionar a las viviendas el adecuado confort.

Nos sorprende la existencia de arcos mixtilíneos en las dos puertas de acceso de la fachada y en las ventanas del primer piso que creemos fruto de reformas decimonónicas.

Fuente: Wikipedia, Historia de Miranda de Ebro del ayuntamiento, http://www.casadelascadenas.es/galeria.php,

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