Cuando se construyo el Puente de Carlos III, el constructor colocó en la entrada de Allende dos leones, que fueron esculpidos por el artista alavés Juan Antonio de Moraza en 1787. Uno de los leones sujeta el escudo real mientras que el otro sostiene el de la Ciudad. Añaden a su carácter de escultura pública, el simbólico de protectores y guardianes de la ciudad

Se cree que los leones pudieron ser un regalo del rey Carlos III a la finalización del puente, se cree esto ya que son muy parecidos a otros que hay en Madrid.

Federico Keller llevó a cabo una reforma en 1911 dotando al puente de aceras y barandilla de fundición, también cambió de lugar los leones colocándoles en el centro del puente.

El 14 de diciembre de 1991, el león con el escudo de la ciudad cayó al agua en pedazos mientras colocaban la iluminación navideña. La misma figura sufrió un accidente en 1992 a causa de una tormenta que hizo una brecha en el lomo. En 1999, durante las fiestas de San Juan del Monte, un sanjuanero lanzó un trozo de cartón al aire y rompió accidentalmente la cruz de la corona del león monárquico.

Bajo los leones se encontraba, en latín y castellano respectivamente, el siguiente epígrafe: “Reinando Carlos III, destruido enteramente el antiguo puente de Miranda, fue principiado este a expensas del público en el año de 1776, cuia fábrica más propia para la duración, contiene las continuas inundaciones del Rio Ebro, y su traza de mejor gusto, dirigió, y concluyó el Arquitecto D. Francisco Alexo de Arangúren en el año de 1787″.

Fuentes: Wikipedia e Historia de Miranda de Ebro (Varios autores, ayuntamiento)

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